(AFP). El primer ministro de Rusia, Dimitri Medvedev, pidió el jueves a su gobierno que elabore medidas de represalia económica contra Ankara, después del «acto de agresión» de TurquÃa, que derribó el martes un avión ruso en la frontera siria.
Esas medidas afectarán el comercio, las inversiones, el empleo de mano de obra, el turismo, el transporte aéreo o el ámbito cultural, precisó el jefe de gobierno durante un consejo de ministros emitido en televisión.
Más temprano el Kremlin habÃa anunciado que reforzará sus controles sobre los productos agrÃcolas y alimentarios turcos, aduciendo violaciones de las normas sanitarias. TurquÃa es un gran exportador de frutas y verduras y un importante proveedor de Rusia.
Desde hace años, Rusia es acusada de tomar decisiones de orden sanitario en función de sus posiciones geopolÃticas. AsÃ, desde el año pasado impone un embargo sobre la mayor parte de los productos alimentarios de los paÃses occidentales que le infligen sanciones por el conflicto ucraniano.
Ahora, las aduanas rusas inspeccionan escrupulosamente todas las mercancÃas procedentes de TurquÃa, lo que provoca retrasos y bloqueos.
Por otro lado Lavrov, que anunció la anulación de una visita prevista el miércoles a TurquÃa, desaconsejó a los rusos que viajen a TurquÃa, uno de sus destinos turÃsticos favoritos, alegando la amenaza terrorista. Unos tres millones de rusos visitan anualmente TurquÃa.
Ankara multiplica sin embargo los gestos para rebajar tensiones, y descarta una escalada, que sus aliados de la OTAN le han desaconsejado.
Según el diario turco Yeni Safak, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan desearÃa reunirse con Putin el 30 de noviembre en ParÃs, en la cumbre del clima, pero el portavoz del Kremlin Dimitri Peskov dijo que nada de esto está previsto.
Ankara y Moscú están enfrentados en el conflicto sirio, que ha dejado más de 250.000 muertos desde 2011. Rusia, con Irán, constituye el último aliado del régimen de Bashar Al Asad. En cambio el presidente turco Erdogan exige que Asad deje el poder.
Respecto a las circunstancias del incidente, cada parte mantiene su versión: Rusia asegura que no hubo violación del espacio aéreo turco, y Ankara defiende lo contrario, y que hubo reiteradas advertencias al avión.