LIMA – En muchas naciones, en los debates entre aspirantes a gobernantes se exige discutir la polÃtica externa, pues ésta siempre interactúa con la interna. Llama la atención que la única polémica presidencial para la segunda vuelta peruana es que ésta se haya limitado a asuntos domésticos.
El Perú no es una isla y muchos de sus problemas sólo se pueden resolver en conexión internacional.
Se habló levemente del TLC con EE.UU., donde Fujimori cuestionó a Humala por haber cambiado de posición (al igual que en la cuestión de la Constituyente) adaptándose al equipo de Toledo, a quien antes, según ella, él quiso deponer.
Sin embargo, no se habló de otros TLC con otros mercados o de qué hacer ante la emergencia de China e India. Humala no pudo explicar cuál es su nueva posición ante la ALBA, si busca entrar o asociarse a ésta o crear un nuevo bloque económico nacionalista entre la ALBA y los amigos de Brasil y Argentina.
Nadie habló de la Comunidad Andina. Keiko no dijo si acentuarÃa la misma lÃnea pro EE.UU. de Colombia y Ollanta si inclinarÃa la balanza al eje Ecuador-Bolivia buscando reincorporar a Venezuela.
Tampoco se tocó a la Unasur. Si bien los dos candidatos se dicen hinchas de Lula, Fujimori no pudo decir si seguirÃa la misma diplomacia de Brasilia de reparos hacia Honduras, cierta resistencia a EE.UU. e ir hacia un bloque subcontinental tipo Unión Europea.
No se mencionaron las guerras en Iraq, Afganistán y Libia. Fujimori no pudo decir si tomarÃa una actitud como la de Uribe o el ARENA de El Salvador de apoyo a intervenciones en esos paÃses y Humala si respaldarÃa la lÃnea de Venezuela y Nicaragua de acercamiento a Libia, Irán o Siria. Nadie tocó al diferendo israelÃ-palestino.
Ollanta no pudo responder a las acusaciones que se le hacen de ser la punta de lanza de las multinacionales del Brasil y Keiko de las de Chile, Japón y Occidente.
El tema Chile, que antes Humala azuzó incluso hasta querer provocar una carrera armamentista, no se abordó, como tampoco el diferendo marÃtimo con este paÃs y los reclamos de Bolivia. Humala no pudo precisar cómo serÃan sus acercamientos con Morales y si ello podrÃa dar paso a algo parecido a una confederación peruano-boliviana.
Humala eludió a Fujimori cuando le increpó por haber pedido la condición de «beligerante» al derrotado senderismo (como tampoco Keiko no respondió ante diversas acusaciones de corrupción), pero ello no se conectó a la cuestión de las FARC y a la solución del problema interno colombiano y los choques que ello ha causado con Venezuela y Ecuador.
Humala dijo que el Perú vive de la renta minera y de las remesas de los expatriados, pero no se les planteó nada (salvo Keiko, para decir que alentarÃa su regreso al paÃs).
No se habló de qué pasarÃa con el servicio diplomático, si se mantendrÃa su actual independencia profesional o si es que se buscarÃa volver a partidarizarlo, o qué se harÃa para que el pasaporte peruano deje de ser tan basureado en el exterior.