Brasil concentra a un 35% de la población y a un 40% del territorio de Latinoamérica. Sin embargo, si bien los hispanoamericanos suelen identificarse como latinoamericanos, no ocurre lo mismo con los brasileños.
Esta idea es algo que me lo confirmó Leslie Bethell, quien es el compilador de la mayor obra de historia latinoamericana que hay (la de Cambridge compuesta por 12 tomos y que cuesta $2,000) y hoy reside en Brasil.
El término «Latinoamérica» fue desarrollado por los franceses en los 1860 cuando quisieron justificar su conquista de México aduciendo sus derechos sobre la América que hablaba una lengua latina o rezaba en latÃn. Según Bethell, este concepto sólo fue recogido en Hispanoamérica como un sinónimo de ésta. Empero, en Brasil nunca fue popular debido a su diferente origen y evolución.
Entre la América de habla hispana y la portuguesa hay una gran diferencia que se ahonda con la invasión francesa a la penÃnsula ibérica en 1807-1814. Napoleón aprisionó al rey español, lo que genera una guerra civil intercontinental, la misma que produce entre 1810 y 1825 que casi toda América hispana continental adopte repúblicas criollas independientes. En cambio, toda la casa real portuguesa es transportada por buques británicos hacia Brasil, paÃs que es elevado al rango de reino (junto al de Portugal) y como sede del imperio portugués. Mientras todos los 4 virreinatos hispanoamericanos se fragmentaron dando origen a 18 inestables repúblicas, la América portuguesa se mantuvo unida, estable y bajo una monarquÃa. Después que Londres y Washington se anexaron muchos territorios hispanoamericanos, Brasil, más bien, se expandió sobre sus 7 vecinos hispanos.
La «independencia» brasileña fue relativamente pacÃfica y se dio cuando un rey que nació y murió en Portugal (Pedro I) decidió conservar su reino contra su padre Juan VI asentado en Lisboa. La monarquÃa brasileña mantuvo la esclavitud hasta 1888, un año antes que fuese derrocada, siendo su paÃs el que más descendientes de esclavos tiene en el mundo. En cambio, las primeras repúblicas latinoamericanas limitaron o abolieron la esclavitud poco después de que Haità lo hiciera en 1804.
Luego cuando EE.UU. invadÃa paÃses hispanoamericanos, Brasil no se comió el pleito. Es más, allà se desarrollaron varios de los más entusiastas pan-americanistas. Brasil fue el primer paÃs que apoyó militarmente a los EE.UU. en la II Guerra Mundial.
Para Bethell, Brasil pasa a ser considerado parte de «Latin America» después de dicha guerra de 1939-45, cuando bajo este membrete Washington agrupa a toda la parte sur y menos desarrollada de su hemisferio.
En los últimos 16 años de gobiernos de Cardoso y Lula han dado un giro hacia su propio entorno. Hoy Brasil enfatiza mucho su «suramericanismo» y el bloque que tiene no sólo con los paÃses hispanos sino también con los de habla inglesa y holandesa de su región. Pero, como sugiere Bethel, el viraje brasileño marca no tanto la reafirmación de América Latina sino la de la América multilingüe que está al Sur.