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Confesiones en el area chica
14/05/2010 Entrevistas

Los seguidores se preguntan qué hay detrás de su ídolo, por eso siempre están pendientes de sus éxitos y horas difíciles, incluso llegan al extremo de invadir sus espacios privados. Es el costo de la fama; al final, son queridos por muchos y cuestionados por otros.

Esta vez, entremos a la esférica vida de Julio César de Andrade Moura, el gran “Julinho”, el jugador brasileño que fue adoptado por la afición gracias a sus trascendentales goles y notoria carisma dentro y fuera de las canchas.

-Julinho, gracias por atendernos. ¿Qué se te viene a la mente, el día que pisaste Perú?

“Ufff. Que llegaba a la tierra prometida y, el tiempo me dio la razón. Dejar Salvador de Bahía fue muy nostálgico.”

-¿Sabías que llegabas a jugar por un equipo muy querido y popular?

“Las cosas se dieron en forma fortuita en 1,991, al vestir mi primera camiseta del Defensor Lima del populoso barrio de Breña, que ya edificaba su grandeza en el fútbol local. Gracias a Dios encontré en mi camino a dos grandes, mis entrenadores Roberto Chale y “Chalaca” Gonzáles.”

-Mucho se habló, de cómo llegaste al Rímac. ¿Cuál es tu verdad y que pasó luego?

“Con los “granates” hicimos una linda campaña y, me imagino los dirigentes de Cristal por algo se fijaron en mi. Cuando me enteré de que pretendían de mis servicios, sinceramente sentí una enorme satisfacción, diría un anhelo. Creo realmente que el año 1,993, cuando me pongo las sedas celeste, es el inicio de mi carrera futbolística.”

Razón no le falta a Julinho, porque ahí nomás llegaron los títulos 94, 95, 96 y también el 2,002. Incluso, llegando a ser goleador del torneo en 1,995.

– Te cuestionaron fuerte sobre la final Copa Libertadores 97. ¿Tienes algo guardado todavía?

“Fue una de las etapas más difíciles antes y después de ese partido imborrable. Porque cuando tenía 8 años, le prometí a mi papá que algún día esa ansiada Copa, estaría en mis manos para dedicársela. Y como es la vida, días antes del encuentro mi papá partió al Cielo y pensar que el gol que faltaba para cumplir ese sueño estuvo en mis botines. Yo duermo tranquilo hasta hoy, aunque la crítica especializada aún especula al respecto.”

-¿Entonces ahora cuál es tu sueño?

“Que mi hijo Lucas, de 14 años, ahora con la camiseta bien puesta de Cristal, algún día llegué a un Mundial con la sagrada “blanquiroja”.Apuesto a ganador por él, tiene la 11 con una zurda prodigiosa.”

-¿Qué te merece la participación de la “U” y Alianza en la Copa Libertadores?

“Notable. Es una muestra que estamos avanzando, consolidando que nuestro fútbol es exquisito. Sentí pena y cólera de como eliminaron a Universitario, sinceramente mereció seguir en esta Copa internacional. Las mismas emociones encontradas sentí con el excelente desempeño de Alianza Lima. Los chicos cumplieron con creces, eso es muy importante.”

-Estamos a días del Mundial. ¿Tienes algún favorito?

“Que duda cabe. Siempre soy Brasil, no porque están mis raíces, sino porque pese al tiempo, a la evolución de como se practica el “Rey de los deportes”, Brasil conserva esa magia innata para jugar el fútbol, alegre como sus gentes, deslumbrando por todos los continentes. Lo considero fijo para levantarse una vez más el máximo trofeo Mundial.”

-Finalmente Julinho, ¿qué te ha dado Perú?

“Todo. Mi vida. Bendita esta tierra y su gente, por eso tengo el orgullo de haberme nacionalizado y ser feliz.”

Así de franco y agradecido es Julinho, que también transitó en otras canchas, como en el fascinante mundo de la farándula, como “Vale la Pena Soñar”, al lado de la bella Mónica Zevallos. Hoy convertido en empresario, no ha perdido esa transparente conexión con el ciudadano de a pie que lo recuerdan gratamente.

Por Marcos Mendoza

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