Escrito por: Alejandro Rozas – Foto: AFP.
Lima, 01 de Junio del 2026.- El Paris Saint Germain se coronó por segunda vez en su historia como campeón de Champions League siendo el segundo equipo en la era Champions que ha logrado repetir el plato.
Apenas comenzado el partido el cuadro Londinense encuentra la ventaja por intermedio de Havertz, quien aprovecha un mal rechazo de Marquinhos para entrar solo por el sector izquierdo y con un potente zurdazo vencer la portería Parisina.
Esto cambia el planteamiento de Luis Enrique y se ve obligado a salir a buscar el partido a diferencia de los encuentros anteriores donde esperó un poco para aprovechar para hacer daño de contra.
En el otro banquillo tenemos a Mikel Arteta, el otro Español que dirige esta final quien parece haber estudiado perfectamente a su rival y no le deja un milímetro para avanzar, cortándole todos los circuitos que lo hacen tan peligroso.
El partido se torna en un ataque constante de un solo lado, bastante trabado y con un PSG que no encuentra la manera de llegar a causar peligro en el área del Arsenal.
Una primera etapa muy trabada con muy poco fútbol debido a que el equipo Inglés tiene maniatado a su rival y con la ventaja en el marcador.
La primera fracción termina de esa manera con un partido trabado y con muy pocas acciones que destacar.
La segunda fase parece empezar igual y nos confirma que Arteta parece convencido de mantener esa estrategia y a poco estuvo el propio jugador Alemán de hacer su doblete la muy probable estocada final para el equipo de Luis Enrique.
Pero el planteamiento aunque pudiera ser sólido era riesgoso al menos mientras la ventaja fuera tan corta, cualquier error o genialidad individual podía llevarlos a un empate que complicaría las cosas.
Y el error y la genialidad llegaron a los XX minutos por intermedio de Karavatgelia quien es derribado por XXXXX, el juez no duda y sanciona penal que Dembelé convierte en empate.
Lo que vino a continuación fue la mejor parte ya que Arsenal tuvo que salir a atacar y se jugaron los mejores minutos pero el score no cambió y se mantuvo el empate hasta los 120 minutos.
Y finalmente se decidió todo en tanda de penales y le tocó a Gabriel el mejor de la cancha fallar y enviar el balón a la tribuna desatando un nuevo carnaval Parisino logrando consagrarse en Budapest bicampeón de Champions algo que no se lograba desde 2017 cuando el Madrid de Zidane lo hizo en Cardiff.