Lima, 07 de Mayo del 2026.- El deporte profesional dejó de mirar con desconfianza a la industria de las apuestas. Hoy, las principales ligas del planeta firman contratos millonarios con operadoras de pronósticos, y para nadie es extraño que GGbet Perú aparezca patrocinando tantas ligas locales.
Pero la relación entre el deporte y las apuestas no siempre fue tan cercana. Hubo una época en la que el patrocinio de un portal para apostar era básicamente un tabú.
Por mucho tiempo, deporte y apuestas vivieron de espaldas en Estados Unidos. Una ley federal impedía que los estados legalizaran los pronósticos deportivos, y las grandes ligas profesionales cerraban filas con un rechazo casi unánime al sector.
Todo cambió el 14 de mayo de 2018. Ese día, la Corte Suprema emitió su fallo en el caso Murphy v. NCAA y tiró abajo esa prohibición de un plumazo. Según datos de la American Gaming Association, tres de cada cuatro aficionados ya se mostraban a favor de legalizar las apuestas deportivas. La decisión, más que una sorpresa, terminó siendo una respuesta largamente esperada por millones de seguidores.
Ya en julio de 2018 la NBA cerró su acuerdo con MGM, el primero de su tipo en suelo estadounidense. En octubre se sumó la NHL y en noviembre, la MLB.
Lo notable es que el levantamiento de la prohibición no derivó en un mercado sin reglas. Los contratos de patrocinio exigieron normas, como estadísticas certificadas y límites concretos para la publicidad.
La simple razón por la que las ligas abrazan estas asociaciones es el dinero. La American Gaming Association reportó que las apuestas deportivas en Estados Unidos generaron el año pasado un total de $16.960 millones en ingresos sobre un volumen de transacciones de $166.940 millones, aportando además $3.710 millones en impuestos estatales.
Y es que las organizaciones deportivas pueden recibir ingresos de patrocinio por varios canales diferentes:
Todo esto da lugar a un modelo donde las grandes ligas deportivas mantienen el control sobre sus competiciones, mientras las transforman en un jugoso activo financiero.
El segundo gran argumento a favor de estas alianzas es que aumenta la interacción del hincha.
Según Deloitte, el 80 % de los espectadores que hacen apuestas deportivas percibe más entretenimiento durante las transmisiones en directo. Ese mismo segmento muestra una probabilidad superior de comprar indumentaria oficial, asistir al estadio y contratar servicios de streaming de pago.
En otras palabras, el apostador no solo mira más, sino que gasta más.
Las ligas lo saben y actúan en consecuencia. Por ejemplo, la NFL exhibe promedios de sus socios durante las transmisiones. La NBA fue un paso más allá y creó el NBABet Stream, una señal diseñada para quienes siguen el partido mientras analizan cuotas en tiempo real.
Lo que se vive en Perú no es muy distinto de lo que ocurre en el resto del mundo. El caso más evidente es el de la primera división del fútbol profesional. Desde 2024, el torneo se llama oficialmente Liga1 Te Apuesto, con un contrato que se extiende hasta 2027.
Con ese acuerdo, las casas de apuestas dejaron de ser simples auspiciadores puntuales y pasaron a convertirse en socios de largo plazo del campeonato, con inversión directa y visibilidad constante en la transmisión nacional.
Pero el tema no se agota en lo comercial. La Ley N.° 31557 cambió las reglas por completo. Esta norma le otorgó al MINCETUR el rol de autoridad reguladora del sector y estableció un impuesto del 12 % sobre la base imponible.
Eso significa que solo las plataformas debidamente autorizadas pueden firmar contratos de patrocinio. El operador que no esté regulado queda automáticamente fuera de ese circuito.
Según el reporte oficial de diciembre de 2025, el Impuesto a las Apuestas Deportivas a Distancia acumuló S/ 117.4 millones. De ese modo, el negocio de los pronósticos no solo alimenta las arcas de los clubes de fútbol. También está conectado con la infraestructura deportiva que gestiona el Estado.