*Por Karen Puskovitz, Directora de Global Sales de Monnet Payments
Lima, 05 de Marzo del 2026.-La industria fintech en Perú vive un momento de expansión y consolidación. La digitalización financiera, el crecimiento de los pagos digitales y la sofisticación del ecosistema emprendedor han convertido al país en un mercado dinámico dentro de América Latina. Sin embargo, mientras la innovación avanza a gran velocidad, el liderazgo femenino aún enfrenta desafíos estructurales que requieren atención estratégica.
Cuando se habla de brechas de género en tecnología y finanzas, suele ponerse el foco exclusivamente en el acceso a oportunidades pero el gran desafío es escalar dentro de la industria. Muchas mujeres construyen trayectorias técnicas sólidas en áreas como producto, operaciones, riesgo o desarrollo tecnológico. El problema es que no siempre reciben el mismo impulso para fortalecer habilidades clave de liderazgo, comunicación estratégica, toma de decisiones y posicionamiento ejecutivo.
Los datos lo confirman, ya que según el Global Gender Gap Report 2023 del World Economic Forum, las mujeres siguen subrepresentadas en roles de liderazgo en sectores tecnológicos y financieros a nivel global. En particular, en áreas vinculadas a tecnología y datos, la brecha es aún más marcada[1]. En América Latina, el panorama muestra avances, pero también desafíos persistentes. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha señalado que, si bien la participación femenina en el mercado laboral ha crecido, las mujeres continúan concentrándose en posiciones de menor jerarquía y enfrentan barreras para acceder a cargos directivos, especialmente en sectores STEM y financieros[2].
En el caso peruano, el ecosistema fintech ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años, con mayor inversión y formalización del sector, según reportes del Finnovista Fintech Radar Perú. Sin embargo, la representación femenina en posiciones ejecutivas aún no crece al mismo ritmo que la industria. Frente a este escenario, la mentoría se vuelve un factor decisivo. Contar con referentes que acompañen el desarrollo profesional, ayuden a ganar perspectiva y refuercen la confianza para asumir mayores responsabilidades puede marcar la diferencia entre una carrera técnica sólida y un rol estratégico de liderazgo. La evidencia respalda esta idea: estudios de McKinsey & Company muestran que las organizaciones con programas formales de mentoría y sponsorship logran mayores niveles de diversidad en posiciones de liderazgo[3].
Pero la responsabilidad para lograr un ecosistema más equitativo y diverso no es solo de las mujeres, las organizaciones fintech deben ser igual de intencionales al momento de desarrollar talento femenino. Eso implica invertir en mentoría estructurada, feedback continuo, formación en liderazgo y exposición a espacios de toma de decisión. No se trata solo de diversidad como discurso, sino de construir una ventaja competitiva real en un mercado que exige múltiples miradas y capacidad de adaptación.
A las mujeres que hoy buscan desarrollarse en tecnología, finanzas o negocios globales desde Perú y otros mercados emergentes, les diría que no subestimen el valor de su experiencia local. Operar en contextos complejos, donde las reglas no siempre están completamente definidas, desarrolla habilidades extraordinarias: resiliencia, criterio, capacidad de negociación y toma de decisiones bajo incertidumbre. En un mundo cada vez más global, esa combinación es un activo estratégico. También es fundamental construir redes, buscar mentores y aprender a comunicar el propio impacto. En fintech la capacidad de explicar claramente el valor que uno genera es tan importante como el conocimiento técnico.
Apostar por una carrera global desde América Latina es posible. Pero requiere intención, curiosidad y la convicción de que el crecimiento profesional no es lineal. Cada experiencia, incluso aquellas que parecen laterales o desafiantes, puede convertirse en una ventaja competitiva a largo plazo. La industria fintech peruana tiene la oportunidad de liderar en innovación tecnológica, en la construcción de liderazgos más diversos y estratégicos. El talento está. El desafío ahora es crear las condiciones para que más mujeres no solo participen, sino que también dirijan el futuro de las finanzas digitales en la región.
[1] Fuente: https://www.weforum.org/publications/global-gender-gap-report-2023/
[2] Fuente:https://publications.iadb.org/es/mujeres-en-el-mercado-laboral-de-america-latina-y-el-caribe
[3] Fuente: https://www.mckinsey.com/featured-insights/diversity-and-inclusion/women-in-the-workplace