Lima, 13 de Febrero del 2026.- La evaluación del impacto acústico en operaciones mineras se ha convertido en un componente esencial de la gestión ambiental y operacional moderna. La actividad extractiva, tanto en minería superficial como subterránea, involucra equipos de alta potencia, procesos de conminución, sistemas de ventilación y eventos de voladura que generan elevados niveles de presión sonora. La correcta caracterización, monitoreo y mitigación del ruido industrial permite proteger la salud ocupacional, cumplir con los límites regulatorios y reducir la afectación a comunidades cercanas y ecosistemas sensibles.
La medición del ruido en minería se realiza mediante campañas de monitoreo acústico utilizando sonómetros integradores de clase 1, dosímetros personales y estaciones de monitoreo continuo. Estos instrumentos registran parámetros como el nivel de presión sonora equivalente (Leq), niveles máximos (Lmax), niveles pico y espectros de frecuencia en bandas de octava y tercio de octava. Las mediciones se desarrollan bajo protocolos técnicos normalizados, considerando condiciones meteorológicas, topografía, distancia a la fuente emisora y características de propagación. En el caso de voladuras, se emplean además sistemas sincronizados que correlacionan la onda sonora con vibraciones y sobrepresión aérea.
El análisis técnico del impacto acústico de maquinaria minera incluye la identificación de fuentes críticas como perforadoras, palas hidráulicas, camiones de acarreo, chancadoras, molinos y generadores. A partir de los datos de campo se construyen modelos predictivos de propagación sonora mediante software especializado que integra variables de terreno, barreras naturales, geometría de la operación y absorción atmosférica. Estos modelos permiten proyectar mapas de ruido, delimitar zonas de influencia y diseñar planes de control acústico basados en evidencia cuantitativa.
El control del ruido en operaciones mineras combina soluciones en la fuente, en la vía de transmisión y en el receptor. A nivel de fuente, se prioriza la selección de equipos con certificaciones de emisión sonora reducida, encapsulamiento de motores, silenciadores de escape, recubrimientos fonoabsorbentes y mantenimiento predictivo para evitar incrementos de ruido por desgaste mecánico. En plantas de proceso, se implementan cabinas acústicas, cerramientos modulares, paneles absorbentes y rediseño de flujos para minimizar turbulencias y vibraciones estructurales.
En cuanto a la mitigación de ruido por voladuras, la ingeniería de tronadura juega un rol clave. El diseño de mallas, la secuencia de retardos, el tipo de explosivo, el factor de carga y la configuración de confinamiento influyen directamente en la sobrepresión acústica generada. El uso de detonadores electrónicos de alta precisión, micro-retardos y técnicas de voladura controlada permite reducir picos sonoros y dispersión energética. Complementariamente, se aplican ventanas horarias de disparo, zonas de amortiguamiento y sistemas de alerta temprana para disminuir la exposición de trabajadores y poblaciones cercanas.
Las estrategias modernas de gestión acústica en minería integran monitoreo en tiempo real, analítica de datos y plataformas digitales. Redes de sensores IoT permiten vigilar niveles sonoros de forma continua y generar alertas automáticas cuando se superan umbrales críticos. Esta información se vincula con sistemas de gestión ambiental y de seguridad ocupacional para activar respuestas operativas, ajustar planes de producción y documentar cumplimiento normativo.
Una evaluación acústica robusta no solo responde a exigencias regulatorias, sino que también aporta valor operativo. La reducción de la contaminación sonora mejora las condiciones de trabajo, disminuye riesgos ergonómicos y fortalece la licencia social para operar. En el contexto de la minería sostenible, el monitoreo y mitigación del impacto acústico es ya un eje técnico estratégico dentro del diseño y operación de proyectos mineros de nueva generación.
Fuente: Tecnología Minera