Lima, 11 de Febrero del 2026.- Según el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP), solo en 2025 se atendieron más de 8,900 incendios a nivel nacional, una de las emergencias más recurrentes del país. Este escenario refuerza la importancia de que las edificaciones cuenten con redes de agua contra incendio correctamente diseñadas y operativas, un factor clave para controlar un siniestro en sus primeras etapas y evitar pérdidas humanas, materiales y operativas.
La red de agua contra incendio constituye la primera línea de defensa frente a un incendio. Sin este sistema, la respuesta inicial suele ser insuficiente, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de daños severos y pérdidas económicas significativas.
Un sistema completo de protección contra incendios debe integrar bombas contra incendio, tanques de almacenamiento, tuberías y válvulas de control, hidrantes y rociadores automáticos. Cada uno de estos componentes debe estar correctamente diseñado, instalado y mantenido para asegurar la presión y el caudal necesarios en una situación de emergencia.
En ese sentido, la normativa técnica establece lineamientos claros. Las normas de la National Fire Protection Association (NFPA), organismo técnico de referencia internacional en prevención y protección contra incendios, establecen estándares ampliamente adoptados a nivel global, la NFPA 20 regula el diseño e instalación de bombas contra incendio y la NFPA 25 define los requisitos de inspección, prueba y mantenimiento periódico de estos sistemas. A nivel local, el Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE), exige la implementación de sistemas de protección contra incendios incluyendo redes de agua, hidrantes y rociadores, según el nivel de riesgo de cada edificación.
“El cumplimiento normativo no solo responde a una obligación legal, sino que es clave para asegurar que el sistema funcione de manera efectiva cuando más se necesita. Una red de agua contra incendio que no ha sido inspeccionada o mantenida adecuadamente puede fallar en los primeros minutos del evento, que son los más determinantes”, mencionó Paolo Ormeño, vicepresidente de Riesgos Patrimoniales de Gallagher Perú.
Desde la perspectiva de riesgos y seguros, una falla en estos sistemas también puede impactar directamente en la cobertura. La incapacidad de controlar el fuego oportunamente puede derivar en mayores daños a activos críticos, interrupciones prolongadas de la operación e incluso penalizaciones en las pólizas de seguro por incumplimiento de garantías mínimas, lo que podría traducirse en una reducción de la indemnización.
Por ello, los especialistas recomiendan que las organizaciones prioricen un diseño adecuado, inspecciones periódicas y un mantenimiento preventivo riguroso de sus redes de agua contra incendio. “La gestión del riesgo empieza antes del siniestro. Invertir hoy en prevención y cumplimiento es proteger la sostenibilidad del negocio a largo plazo”, concluyó Ormeño de Gallagher Perú.