Lima, 19 de Enero del 2026. Comer un snack ya no consiste solo en calmar el hambre del momento. Para millones de consumidores, se trata de una decisión más pensada: el sabor importa, pero también importa cómo el snack encaja en nuestra rutina, bienestar y valores.
Según el estudio State of Snacking, realizado por Mondelēz International y The Harris Poll, los hábitos de consumo están evolucionando hacia prácticas más conscientes y moderadas. De hecho, el 96% de los consumidores afirma que ya practica algún tipo de snackeo consciente (mindfull snacking), mientras que el 81% dice que presta atención a la experiencia de sabor y textura al momento de comer.
Esta tendencia se refleja en una mayor atención a los ingredientes. El 38% de los consumidores se fija en componentes que considera beneficiosos para su salud y el 25% revisa con cuidado qué ingredientes prefiere evitar. No se trata de dejar de disfrutar, sino de elegir mejor.
El papel de la Generación Z y los MIllenials
Este cambio es liderado, principalmente, por la Generación Z y los Millennials, que ven el consumo de snacks como una forma de autocuidado y equilibrio en su día a día. Así, el snackeo deja de ser un acto automático para convertirse en una práctica más consciente, sin perder el disfrute.
“Comer entre comidas puede ser hoy una práctica más responsable y consciente, alineada con estilos de vida que buscan equilibrio entre disfrute y bienestar”, señala Luis Gutiérrez, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Mondelēz International, quien señala que este cambio representa una oportunidad para que la industria acompañe hábitos de consumo más sostenibles y diversos.
De acuerdo con el estudio State of Snacking, la calidad también ha pasado a primer plano. El 78% de consumidores prioriza la calidad del producto por encima del número de calorías y el 74% prefiere snacks con mejores estándares nutricionales, lo que confirma un cambio en la manera de consumir entre comidas.
El estudio también muestra que los consumidores están más abiertos a probar nuevas opciones. El 75% siente entusiasmo al descubrir un snack distinto y el 67% se considera curioso o aventurero al momento de elegir, lo que impulsa una oferta más diversa y adaptada a distintos estilos de vida.