Lima, 16 de Enero del 2026.- Este 18 de Enero, Lima celebra un nuevo aniversario de su fundación. Sin embargo, la historia de la ciudad no comienza en 1535. Mucho antes de la llegada de Francisco Pizarro, el valle del Rímac ya estaba densamente ocupado por sociedades que levantaron centros religiosos, administrativos y ceremoniales conocidos como huacas, explica Diego Arce, docente de Arquitectura de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP). “Caminar por Lima es, muchas veces, avanzar sobre capas superpuestas de historia”, señala.
El paso del tiempo, el crecimiento acelerado de la ciudad y, en algunos casos, la indiferencia, han cubierto estas estructuras milenarias bajo arena, muros improvisados o simples montículos. Aun así, algunas han logrado sobrevivir y hoy se integran a la dinámica urbana. Este recorrido propone detenerse en cinco de ellas y mirar Lima con algo más que los ojos abiertos, explica el docente.
Huaca El Paraíso
Ubicada en San Martín de Porres, la Huaca El Paraíso es uno de los complejos arqueológicos más antiguos de Lima. Con más de cinco hectáreas investigadas y una antigüedad que se remonta al 2300 a. C., es contemporánea a Caral y a otros centros del período Arcaico Tardío. Está conformada por doce edificios de piedra y barro, con plazas y pirámides que llegaron a ocupar unas 50 hectáreas.
A pesar de su enorme valor histórico, el sitio ha sido vulnerable a invasiones y destrucción. “Este es un ejemplo doloroso de cómo el patrimonio puede desaparecer si no existe vigilancia ni conciencia ciudadana”, advierte Arce. Actualmente, el Ministerio de Cultura desarrolla proyectos de investigación y puesta en valor para proteger lo que aún se conserva.
Huaca Huantinamarca
En el distrito de San Miguel, integrada a un conjunto residencial, se encuentra la Huaca Huantinamarca, asociada a la cultura Ychsma. Declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2002, esta pirámide trunca destaca por su complejidad arquitectónica, con patios, corredores y recintos construidos en distintos momentos sobre muros de barro mediante la técnica del tapial corrido.
Lo singular de Huantinamarca es su convivencia con la ciudad contemporánea. Forma parte de un espacio público gestionado por la municipalidad, donde vecinos y visitantes pueden acercarse al pasado prehispánico en su vida cotidiana. “No es solo memoria histórica, es una prueba de que el patrimonio puede integrarse al desarrollo urbano”, afirma Arce.
Complejo Arqueológico Mateo Salado
Entre los distritos de Lima, Breña y Pueblo Libre se alza el complejo Mateo Salado, uno de los sitios arqueológicos más monumentales de la capital. Sus cinco pirámides escalonadas ocupan más de 16 hectáreas y fueron construidas por la cultura Ychsma, alrededor del año 1100 d. C., con posteriores modificaciones incas que lo integraron al Qhapaq Ñan, según explica Arce.
El complejo debe su nombre a Matheus Salade, un ermitaño francés ejecutado por la Inquisición en 1573. “Desde 2007, un intenso trabajo de recuperación ha permitido no solo restaurar sus estructuras, sino también devolverle vida mediante ferias, conciertos y actividades culturales. Esto demuestra que el patrimonio puede ser un espacio vivo, no un museo cerrado”, destaca el docente de la UTP.
Huaca Huallamarca
En pleno San Isidro se levanta la Huaca Huallamarca, una pirámide trunca de casi 19 metros de altura, construida alrededor del año 200 a. C. Fue primero un templo ceremonial y luego un cementerio utilizado por diversas culturas, entre ellas Lima, Huaura y Ychsma. “Los hallazgos arqueológicos revelan una vida cotidiana marcada por el trabajo, el tejido y la música, sin evidencias de violencia ni sacrificios humanos”, apunta el experto.
Reconstruida en la década de 1950 por Arturo Jiménez Borja, Huallamarca alberga desde 1960 el primer museo de sitio del Perú. “Es un ejemplo temprano de cómo investigar, conservar y difundir nuestro patrimonio en medio de la ciudad”, explica Arce.
Huaca Pucllana
Probablemente es la más conocida de Lima. La Huaca Pucllana pertenece a la cultura Lima (200–700 d. C.) y se ubica en el corazón de Miraflores. Durante décadas fue usada como basural y espacio informal, hasta que en los años ochenta comenzó un sostenido proceso de investigación y restauración. Hoy es uno de los sitios arqueológicos más estudiados del país y un importante atractivo turístico.
“La Pucllana muestra que es posible hacer convivir pasado, presente y futuro de manera armónica”, señala Arce. Con visitas guiadas, museo de sitio y un circuito turístico bien integrado, es un modelo de puesta en valor replicable en otros puntos de la ciudad.
En el aniversario de Lima, el docente de la UTP invita a una reflexión más profunda, estas cinco huacas son apenas una muestra del vasto y frágil patrimonio arqueológico que subsiste bajo la Lima del siglo XXI. Son faros que nos recuerdan que la ciudad no nació en 1535, sino que se construye sobre los cimientos de milenios de historia. Protegerlas, integrarlas y, sobre todo, comprender su mensaje, es el verdadero regalo que los limeños pueden darse a sí mismos en cada nuevo aniversario: la certeza de habitar un territorio cuya riqueza principal es la profundidad de su memoria.