Lima, 27 de Noviembre del 2025.-Según un reciente estudio de EY Future Consumer Index 2025, el 78% de compradores identifica la práctica conocida como shrinkflation —es decir, la reducción de cantidad o tamaño del producto manteniendo el mismo precio—, lo que ha generado una fuerte desconfianza hacia las marcas. En ese contexto, un 77 % de los consumidores afirma haber modificado su comportamiento de compra debido al alza de precios.
no se dejan llevar por descuentos y promociones. De hecho, casi la mitad estaría dispuesta a volver a una marca si nota una mejora real en la calidad, rendimiento o sabor de sus productos.
“Cerca de un 48% de los consumidores peruanos reconsideraría una marca si detecta una mejora sustancial en su calidad o experiencia; esto refleja un cambio muy claro hacia una ética de consumo más crítica y exigente”, afirma Frescia Vizcarreta, directora de la Facultad de Negocios de Zegel.
Este cambio obliga a las empresas a replantear el valor real de sus productos y a mostrar innovación genuina, no solo cambios en empaque o mensajes de marketing.
El estudio, que entrevistó a más de 20.000 personas alrededor del mundo, revela que el consumidor moderno prioriza rendimiento, calidad y funcionalidad como parte esencial de su valoración del producto. Así, un 48% afirmaría repetir compra si percibe mejoras evidentes, mientras que un 36% lo haría por una mejor relación precio-calidad.
Las categorías que han logrado más fidelidad gracias a la innovación son: belleza (43%), cuidado personal (39%) y productos para el hogar (39%).
“Hoy en día, solo el 30% de los consumidores siente que los mensajes de marca realmente coinciden con sus valores y expectativas. Esa es la brecha que las empresas deben cerrar mediante innovación transparente y calidad tangible”, añade Vizcarreta.
Con el Black Friday a la vuelta de la esquina, muchas marcas podrían aprovechar para revalorar su propuesta: no a través de descuentos agresivos, sino fortaleciendo la calidad y la lealtad. Para ello, deben apostar por productos mejorados, sostenibles y coherentes con lo que los consumidores modernos demandan.
En un contexto donde la percepción de valor gana terreno sobre los precios bajos, la verdadera oportunidad está en ofrecer un consumo honesto, confiable y duradero. Si las marcas lo entienden, este Black Friday podría marcar el comienzo de una relación renovada con sus clientes.