Lima, 30 de Octubre del 2025.-China ha dado un paso decisivo en la carrera global por dominar la inteligencia artificial con la presentación del BI Explorer (BIE-1), un servidor neuromórfico del tamaño de un mini refrigerador que promete igualar la potencia de una supercomputadora mientras consume un 90% menos de energía. El desarrollo estuvo a cargo del Instituto de Ciencia y Tecnología de Inteligencia de Guangdong (GDIIST), en colaboración con empresas tecnológicas locales.
“Este tipo de avances redefine la relación entre capacidad y sostenibilidad. Hoy, el 68% de los centros de datos en el mundo buscan reducir su consumo energético sin perder rendimiento, y proyectos como el BIE-1 apuntan precisamente a ese equilibrio”, señaló Patricia Paulet, subdirectora de las facultades de Ingeniería y Tecnología de IDAT.
El BIE-1 busca acercar la inteligencia artificial de alto rendimiento a espacios cotidianos, eliminando las barreras técnicas y de infraestructura que antes limitaban su uso. Solo necesita conectarlo a un enchufe doméstico para activar un poder de cómputo comparable al de los sistemas más avanzados del planeta.
El dispositivo integra 1.152 núcleos de procesamiento, 4,8 terabytes de memoria DDR5 y 204 terabytes de almacenamiento, operando bajo una arquitectura neuromórfica que replica la dinámica del cerebro humano. Esto le permite realizar razonamientos complejos, aprender con datos limitados y procesar simultáneamente texto, voz e imágenes.
Sus velocidades alcanzan los 100.000 tokens por segundo en entrenamiento y 500.000 en inferencia, cifras que rivalizan con los grandes clusters informáticos, manteniendo una temperatura estable y funcionamiento silencioso, incluso bajo alta carga.
“Estamos ante una nueva generación de hardware inteligente. En el ámbito educativo, por ejemplo, el 72% de los estudiantes ya interactúa con sistemas de IA, y tecnologías como esta harán que su acceso sea más fluido y natural”, agregó Paulet.
Según los investigadores, el BI Explorer marca un antes y un después en la computación distribuida, al democratizar la potencia de la IA avanzada sin depender de infraestructuras gigantescas.
Con este lanzamiento, China refuerza su liderazgo en la computación neuromórfica, una rama que busca emular la estructura del cerebro para alcanzar sistemas más rápidos, sostenibles y accesibles. Este avance no solo impulsa la innovación tecnológica, sino que también redefine cómo la inteligencia artificial puede integrarse en la vida diaria de millones de personas.