Lima, 21 de Agosto del 2021.-Las fugas de gas son una de las emergencias domésticas más riesgosas y, en muchos casos, ocurren por descuidos en el uso de cilindros, reguladores o mangueras.
Según recomendaciones de expertos y bomberos, existen dos escenarios de peligro: la explosión directa de un cilindro y la explosión por acumulación de gas en un espacio cerrado.
Aunque los cilindros son muy seguros y cuentan con mecanismos que liberan la presión de forma controlada en caso de provocarse un incendio, el verdadero riesgo está en las fugas no detectadas o en instalaciones defectuosas.
Entre las principales causas se encuentran las llaves de paso mal cerradas, el uso de reguladores no certificados y, sobre todo, las mangueras en mal estado.
Muchas veces, se utilizan mangueras no aptas para gas —incluso de jardín— o vencidas, lo que aumenta significativamente la posibilidad de fugas. Es importante recordar que toda manguera de gas tiene fecha de caducidad (aproximadamente cinco años), la cual viene impresa en su superficie.
Otra causa frecuente es la instalación de equipos por personas no certificadas por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), lo que puede dejar filtraciones en distintos puntos de la red de gas del hogar.
El gas en su estado natural no tiene olor, por lo que se le añade un compuesto químico que permite identificarlo. Al percibir ese característico “olor a gas”, los especialistas recomiendan:
Bomberos aclaran que el comportamiento del gas varía según su tipo: el gas natural, al ser más liviano que el aire, tiende a disiparse hacia arriba, mientras que el gas licuado es más pesado y se acumula en las zonas bajas, como si llenara una piscina.
En espacios cerrados, este último representa un riesgo mayor, ya que puede concentrarse sin que los moradores lo perciban a tiempo.
Recomendaciones para un uso seguro
Las fugas de gas no deben subestimarse: una pequeña filtración puede transformarse en una tragedia si no se maneja correctamente.
La prevención, la mantención regular de equipos y la reacción adecuada ante una emergencia son claves para proteger la vida y la seguridad en el hogar. Mantener las instalaciones certificadas y en buen estado es, sin duda, la mejor manera de evitar accidentes.