Lima, 25 de Agosto del 2025.- La falta de seguridad financiera es una preocupación creciente entre los jóvenes que ingresan al mercado laboral. De acuerdo con la encuesta de Deloitte, casi la mitad de los trabajadores de la Generación Z (48%) siente que su salario actual no les brinda la estabilidad necesaria, lo que está llevando a este grupo a evaluar a las empresas no solo por la compensación económica que ofrecen, sino por el conjunto de beneficios que les permitan alcanzar una mejor calidad de vida.
Este cambio de paradigma obliga a las organizaciones a repensar sus estrategias de atracción y retención de talento. Para la Gen Z, trabajar en un entorno que combine remuneración justa con flexibilidad, bienestar integral, oportunidades de desarrollo y un propósito claro es tan importante como el sueldo mismo.
«Adaptar los beneficios a las expectativas de los Gen Z no es solo una estrategia para atraer talento joven, sino una necesidad para mantenerse competitivo y alineado a las nuevas generaciones. Hoy, más que nunca, las empresas deben pensar en beneficios que también incrementen la capacidad adquisitiva de sus colaboradores. Opciones como tarjetas de regalo o alimentación, que les permiten destinar parte de su compensación a cubrir gastos esenciales o disfrutar experiencias, son altamente valoradas», afirma Kyara Vega, Human Resources Business Partner de Edenred Perú.
En esa línea, la especialista detalló cuales son los cuatro pilares que las empresas deben empezar a considerar para conectar con las necesidades y expectativas de sus trabajadores más jóvenes:
Flexibilidad como condición, no como ventaja: Los Gen Z valoran controlar su tiempo y ubicación de trabajo. Esquemas híbridos, jornadas flexibles y días libres adicionales ya no son “beneficios extras”, sino condiciones mínimas para considerar una oferta laboral.
Bienestar integral: Más allá del salario, buscan un enfoque holístico que incluya salud física, mental y emocional. Programas de apoyo psicológico, espacios para desconexión, beneficios deportivos y prácticas que fomenten el equilibrio personal son altamente valorados.
Beneficios que aumenten la capacidad adquisitiva: Implementar tarjetas de regalo, vales de alimentación o beneficios que cubran parte de sus gastos esenciales les permite optimizar su presupuesto mensual y mejorar su calidad de vida.
Propósito y valores claros: Prefieren empresas comprometidas con la sostenibilidad, la inclusión y la responsabilidad social. Proyectos de voluntariado e incentivos que promuevan el cuidado del medio ambiente fortalecen su sentido de pertenencia.
Aprendizaje y crecimiento constante: El desarrollo profesional es un motivador clave. Acceso a programas de capacitación, mentorías y planes de carrera claros incrementan la retención y fomentan un entorno dinámico.
«Para esta generación, trabajar para vivir no es una aspiración, es un requisito. Y las empresas que logren ofrecer ese balance, junto con propósito y desarrollo, tendrán una ventaja decisiva en la atracción de talento», añade Vega.