Lima, 24 de Julio del 2025.-Científicos europeos están impulsando un proyecto llamado “SmartCore”, el cual busca crear una piel artificial con una capacidad sensorial comparable a la humana.A diferencia de los injertos convencionales, esta tecnología integra sensores inteligentes que captan de forma simultánea temperatura, presión y humedad en áreas mínimas, de apenas 0,25 mm².
“Los sensores inspirados en la piel humana son uno de los pilares del desarrollo de la robótica avanzada. A nivel global, se estima que el mercado de sensores biomiméticos superará los 3 mil millones de dólares en 2027, impulsado por innovaciones como la piel artificial”, explica Patricia Paulet, subdirectora de las facultades de Ingeniería y Tecnología de IDAT.
El sistema se basa en una estructura de polímeros inteligentes que detectan estímulos externos y los canalizan a través de una capa de óxido de zinc, material que convierte las señales físicas en impulsos eléctricos similares a los que transmiten nuestras neuronas. Esta innovación permite no solo una lectura precisa del entorno, sino también la posibilidad de aplicarla en prótesis, manos robóticas y dispositivos médicos con tacto inteligente.
Uno de los mayores logros de SmartCore es haber superado el umbral mínimo de detección sensorial que posee la piel humana, estimado en 1 mm². Esta nueva tecnología ha reducido esa escala a una cuarta parte, lo que abre un abanico de aplicaciones, desde el tratamiento avanzado de quemaduras hasta la robótica de precisión.
La implementación de un sistema de comunicación inalámbrica permite que las señales recogidas por la piel artificial sean registradas y analizadas en tiempo real. Esto facilita su integración en dispositivos complejos, como prótesis inteligentes que pueden “sentir” el entorno o robots que requieren interacción precisa con objetos y personas.
“El desarrollo de este tipo de piel sintética representa un hito para la ingeniería médica. En Perú, donde las amputaciones traumáticas representan el 6.5% de los ingresos a rehabilitación física, la piel artificial puede ser una herramienta clave para mejorar la calidad de vida”, señala Paulet, de IDAT.
Otro de los aspectos más innovadores del proyecto SmartCore es su capacidad de actuar como vehículo para medicamentos. La estructura polimérica ha sido diseñada para liberar fármacos de forma localizada, dependiendo de variables como la temperatura corporal. Esto permitiría, por ejemplo, administrar antiinflamatorios o antibióticos de manera automática ante signos de fiebre o infección, sin necesidad de intervención externa.
En paralelo al proyecto SmartCore, científicos del Centro Médico Sheba Tel Hashomer desarrollaron una piel artificial a partir de células del propio paciente. Utilizando una técnica llamada electrospinning, generaron una malla de nanofibras bioactivas capaz de acelerar la cicatrización de heridas profundas.
Este injerto celular, según estudios publicados en Advanced Functional Materials, logró reducir en un 50% el tiempo de recuperación frente a tratamientos tradicionales y mostró signos de regeneración completa del tejido, incluyendo la formación de nuevos folículos pilosos.