Por Natalia Tieso, Mg en Educación, responsable de desarrollo regional para América Latina del Bachillerato Internacional (IB)
La realidad de la pandemia nos ha puesto a prueba en todos los ámbitos de nuestra vida personal, social y profesional. Nunca tanto como ahora habíamos tenido que mostrar nuestra resiliencia y capacidad de adaptación.
Sin lugar a dudas, la presencia de la COVID-19 marcará un antes y un después en la educación. Justo hace un año el coronavirus llegó para cambiarnos la vida y una verdad indiscutible es que no se podrá retomar la educación como la conocíamos hasta 2019, en cualquiera de sus niveles o modalidades.
El confinamiento y la llamada nueva normalidad que estamos viviendo, donde hemos aprendido a convivir con los cuidados y precauciones impuestas por el nuevo coronavirus, han mostrado la gran brecha de acceso a la educación y los recursos que esta requiere para llevarse a cabo en cada país. Esta desigualdad de recursos, como el boom de Zoom, que separa a quienes tienen mucho de quienes tienen poco (e incluso de los que no tienen ninguna herramienta), nos ha obligado a pensar sobre las diversas formas de reducir esa brecha, particularmente en temas muy sensibles, como es la educación.
Tecnología necesaria para el trabajo en casa
Una parte de la población, por el tipo de trabajo que desempeña, ha podido trabajar o estudiar desde su hogar. Sin duda, ha sido un privilegio poder cumplir con la recomendación de permanecer en casa. Quienes han gozado de tal privilegio pudieron utilizar la tecnología en su máxima expresión, con el fin de cumplir con los compromisos laborales, académicos y personales de toda la familia, incluidos quienes todavía son alumnos en cualquiera de los niveles escolares hasta la universidad.
La educación remota de emergencia, en general, llevó a un necesario cambio de paradigma, el cual vimos en aplicación mediante clases sincrónicas y asincrónicas, en algunos casos por televisión (como sucedió en los países latinoamericanos, entre ellos Perú, México, Colombia y Argentina) y que fue diseñado por los profesores de diferentes grados. Asimismo, se puso en práctica el aprendizaje acelerado de los alumnos con diferentes formas de interactuar con los contenidos académicos, las videoconferencias y la entrega de resultados del trabajo académico estudiado.
La tecnología, un gran aliado
La tecnología ayudó en la comunicación diaria, la documentación, la mensajería, los intercambios de información y la protección de datos, entre otras cosas cuando de pronto, niños y adultos, papás e hijos, tuvieron que empezar a utilizar herramientas tecnológicas de apoyo educativo ofrecidas por empresas que poco conocían o que nunca en el pasado habían usado, e incluso, ni siquiera sabían de su existencia. Estas fueron de gran ayuda durante todo ese período de contingencia sanitaria. Fue así como la tecnología se ha presentado como un gran aliado, sin perder de vista la misión de cada organización educativa.
Muchas de estas herramientas o aplicaciones tecnológicas están relacionadas con las habilidades interpersonales, sobre todo las que tienen que ver con el autoaprendizaje, la jerarquización de información, la investigación, la realización de actividades, la entrega de pruebas, la asertividad digital y muchas más que han dado, en general, un mayor alcance al progreso del aprendizaje en el mundo virtual que experimentamos el año pasado y que, al parecer en parte, experimentaremos en este año 2021.
Los gigantes tecnológicos han puesto su atención en la educación para asegurar procesos de formación, con el fin de fortalecer habilidades particulares en los alumnos en un mundo conectado mediante Internet, así que seguramente pronto podremos esperar más y mejores herramientas en este ámbito.
Un cambio de paradigma
Lo mencionado con anterioridad es parte del cambio de paradigma que mencionaba al principio, porque es una transformación radical en la forma de comprender el término educación, además de que hace evidente un desplazamiento del monopolio de la educación formal en comparación con otras opciones educativas, por ejemplo, la oferta educativa de plataformas como LinkedIn o Google. Por cierto, este gigante de la tecnología, Google, hace unos meses anunció el lanzamiento de cursos equiparables a programas de estudios de carreras universitarias completas, pero que pueden tomarse a un costo mucho más bajo.
Diversidad e inclusión para que nadie se quede al margen
En este contexto, tan desafiante como interesante, aparecen grandes tendencias en el ámbito educativo, en todos los niveles y modalidades, algunas que empezamos a ver delineadas en el horizonte y otras que ya son muy evidentes. Todas para asegurar el aprendizaje de los alumnos y la continuidad del proceso educativo en un mundo con una transformación acelerada, pero con necesidades permanentes.
Estas son las tendencias educativas futuras:
En suma, en este año 2021 y en lo subsiguiente veremos la adaptación continua de las sociedades a este nuevo modelo educativo que develó la pandemia de la COVID-19. Con el objetivo de disminuir la brecha educativa, las organizaciones están trabajando para brindar a sus comunidades herramientas tecnológicas a fin de fortalecer el proceso de aprendizaje desde casa y a partir del modelo híbrido o mixto. Por tanto, las constantes en el ámbito educativo serán la adaptación, la innovación y la educación continua.
Acerca del Bachillerato Internacional
La Organización del Bachillerato Internacional, creada en 1968, lideró un movimiento de educación internacional que ofrece ahora cuatro programas educativos exigentes y de alta calidad para alumnos de 3 a 19 años. El IB ofrece a los alumnos ventajas claras al proporcionarles bases sólidas, habilidades de pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas complejos, al tiempo que fomenta la diversidad, la curiosidad y un deseo saludable por el aprendizaje y la excelencia. En un mundo donde hacer las preguntas correctas es tan importante como encontrar las respuestas, el IB promueve el pensamiento crítico, y apuesta por un aprendizaje flexible que trasciende las fronteras disciplinarias, culturales y nacionales. Con el apoyo de educadores y coordinadores de prestigio mundial, el IB actualmente cuenta con más de 1,95 millones de alumnos en más de 5.300 colegios de 158 países. Para obtener más información, visite https://www.ibo.org/es/.