En agosto del 2010, los esposos Katy y David Ogg esperaban con ansias la llegada de sus mellizos, pero en el momento del parto los médicos informaron a la pareja que uno de ellos no había sobrevivido. La pena y desesperación los embargo y solo quisieron despedirse de él con caricias y dulces palabras.
Según aseguró Kate, cuando colocó al bebé en su pecho sintió como respiraba de manera entrecortada y realizaba jadeos. El milagro había sucedido.
Los médicos quedaron atónitos ante lo sucedido. A partir de ese entonces la mujer ha realizado una campaña para que se fomente la ‘técnica canguro´, que consiste en el contacto piel con piel de madre e hijo y permite transmitir calor, estimularlo y alimentar al recién nacido.