El serbio se consolidó en la cima del ranking ATP tras ganar en Nueva York su tercera final de Grand Slam de 2011.

Jugó 66 partidos y perdió solamente dos. Ganó diez torneos. En los tres grandes en los que se coronó dejó apenas nueve sets en el camino. Andy Murray -ante quien se retiró por lesión-, y Roger Federer -en Roland Garros- son los únicos que pueden decir que vencieron al número uno del mundo.
Contra Rafael Nadal (2º) se enfrentó en seis ocasiones, todas ellas en finales de Masters 1000 o de Grand Slam, y el español no pudo festejar en ninguna. «No creo que nadie sea invencible. Que haya perdido tan pocos partidos este año es increíble. Creo que la actitud positiva es realmente lo que te mantiene en la cima de tu juego», dijo el campeón, después de coronarse en EEUU.
Pero insiste que el gran cambio no fue con la parte física de su juego: «Supongo que algo hizo click en mi cabeza», afirmó.
Ahora tiene la convicción de ganarle a Rafael Nadal y Roger Federer, los dos hombres que entre febrero de 2004 y julio de este año se alternaron en la cima del ranking mundial hasta que Djokovic finalmente rompió el duopolio.
«Ahora puedo dar golpes que quizás hace dos o tres años no podía», reflexionó. «Voy por ellos, soy más agresivo y tengo una actitud distinta cuando juego en semifinales y finales en los majors, especialmente contra los grandes campeones, Rafa y Roger … Antes, lo que hacía era esperar a sus errores … No tenía una actitud positiva».
Cuando comenzó el año, Nadal abrumaba 16-7 a Djokovic en el historial personal, con ventajas 5-0 en finales y 5-0 en los Slams. Federer le sacaba un 13-7.
En 2011, sin embargo, Djokovic ha derrotado a Nadal en los seis duelos entre ambos, todos en finales, para borrar ese déficit particular. Lo ha hecho en todas las superficies, desde la arcilla de Madrid y Roma hasta el césped sagrado de Wimbledon.
Federer es uno de los dos individuos que fueron capaces de vencerle este año (semifinales de Roland Garros), pero el de Belgrado salió airoso en los otros cuatro encuentros, incluyendo la semifinal de este US Open en la que por segunda edición consecutiva borró dos match points.
¿Qué le queda hacer en lo que resta de temporada? Tiene por delante revalidar el título de la Davis (jugará semifinales en casa contra Argentina el fin de semana). Pero también puede ir por el asalto por el mejor récord en un año, ya que necesita 18 victorias adicionales para igualar el 82-3 de John McEnroe en 1984.