El presidente de EE UU ratifico la ley que revoca la prohibición a los gais de servir abiertamente en el Ejército norteamericano, que estuvo en vigor durante los pasados 17 años y permitió la expulsión de 13.000 soldados.

En la campaña electoral de 2008, Barack Obama se comprometió a lograr que el Pentágono aceptara que los homosexuales lucieran el uniforme militar sin tener que esconder su sexualidad, algo para lo que necesitaba la movilización del Congreso.
“No somos una nación que dice “no preguntes, no cuentes”. Somos una nación que dice “somos diferentes, pero somos uno”. Somos una nación que da la bienvenida a todos los patriotas que quieran servir en las Fuerzas Armadas. Somos una nación que cree que todos los hombres y mujeres son creados iguales. Esos son los ideales por los que han luchado generaciones. Esos son los ideales que nosotros ratificamos hoy”.
Pasarán aún meses antes de que esta ley entre en vigor.
El pentágono deberá elaborar ahora un plan que determinará la formación de los soldados ante la nueva política, así como el estatus de los casi 14.000 expulsados de las Fuerzas Armadas por violar la norma revocada.